VIEJOS AGRICULTORES; NUEVOS AGRICULTORES.
HOMENAJE A NUESTRO AMIGO FERNANDO
RAÚL SELECCIÓN
AQUÍ PUEDES ESTAR TÚ
En Vega de Santa María conocemos y hemos conocido a personas que han significado mucho en el desarollo de las tradiciones y que forman parte del bagaje cultural de nuestro pueblo.
Ellos con sus aportaciones particulares, por su forma de ser, o simplemente por sus opiniones, historias y hechos en determinados momentos, merecen nuestro reconocimiento y nuestro aplauso.
A ellos va dedicada esta sección.
Para que tú puedas mostrar el reconocimiento y colabores con la dirección de esta Revista digital, puedes mandar los datos biográficos de aquellas personas que consideres. Puedes contarnos sus hechos, sus anecdotas. puedes hacer que todos los recuerden, si consideras que medrecen estar aquí.
Así todos podremos conocer un poco más a nuestros vecinos y amigos, los que están y los que nos dejaron... para recordarlos siempre.
Envia tu dedicación, tú recuerdo biográfico, tus fotos o cuanto desees que se conozca a través de este medio a la dirección electrónica revista@tuvilla.com y publicaremos ese trabajo.
RAÚL SELECCIÓN.
Cuándo era niño me gustaban los partidos de la selección española. Veía con verdadera pasión a nuestros jugadores con aquella camiseta roja ceñida y de color uniforme, posar mirando al cielo mientras los acordes del himno nacional sonaban en el estadio.
Era para mí el resultado de la unión que se vivía en España, que, a falta de otros conflictos, se batían el cobre nuestros muchachos para defender a nuestro país. El resultado al final era lo de menos, casi nunca ganábamos y todos nos lamentábamos del mal juego, pero el gustazo de verlos a todos vestir la camiseta nacional y realizar gestas deportivas ya era un lujo.
Ahora hay que buscar mucho para encontrar las mismas sensaciones en el deporte. Sólo algún tenista y los de las motos, me llegan a satisfacer mis ansias de ver una España que se acerca al podium y hacer sonar el himno nacional, al alcanzar éxitos individuales, aunque sólo sean deportivos. Lo malo es que ni las motos ni el tenis me gustan.
Al crecer, pude vibrar con los triunfos de la selección de baloncesto, ese deporte que no ve casi nadie, como pasa con el waterpolo, el balonmano y otros así. Entonces busque parangón en los políticos, por si se empeñaban a llevar a España al lugar preeminente donde por historia, nos corresponde estar.
Hubo una época donde los españoles sacamos pecho, estuvimos orgullosos de serlo, contamos entre los amigos de los poderosos y alcanzamos el cielo del reconocimiento, cuando nuestro dirigente José María Aznar, se puso al lado de las más grandes potencias del mundo y el mundo tuvo que mirara a España y los españoles, como herederos de la grandeza de otros tiempos y artífices de una política internacional donde decíamos algo, hasta el punto que ni las crisis económicas se atrevieron a tocarnos, mientras Francia, Inglaterra y Alemania se arrastraban por los índices negativos.
Cada partido de la selección española, empujaba a los aficionados a creer ilusionados que íbamos a ser campeones de Europa, de algún mundial o de algo importante, pues cuando el capitán de la selección, “el siete de España” Raúl Gonzáles Blanco, saltaba al campo, con la garra y la furia española que derramaba en cada encuentro, la victoria estaba cada vez más cerca: así potencias como Brasil, Italia, Argentina, temían los cruces competitivos con la selección española, si en ella era alineado Raúl.
Hasta el cielo se alegraba de estos éxitos y eran muchos los cristianos, herederos de la fe de sus padres, los que rezaban a Dios y agradecían aquellos momentos idílicos en lo deportivo y lo político.
España era entonces gracias a la acción política, una potencia, no la octava ni la novena; era quien decidía junto a los primeros líderes mundiales, cuál era rumbo internacional que debían tomar los acontecimientos.
El terrorismo, verdadera lacra de nuestra sociedad, fue arrinconado, reducido a la mínima expresión, sin sesiones, sin diálogos, sin tratos ni consensos con quienes usaban la violencia para atemorizar al pueblo español y conseguir así sus objetivos separatistas. Ni un solo comando escapaba a la acción policial y varias veces se repitió la historia de que tras promover un atentado, eran detenidos sus autores o eran atrapados cuando lo preparaban.
Sólo entonces una izquierda empeñada en cambian las cosas, aunque fueran bien, salió a la calle a protestar, a reivindicar que el progreso lo toman ellos por sistema y nació el “nunca mais” y los movimientos paniaguados de los “progres” del mundo de la cultura.
A parte de la victoria sin paliativos de mi querida selección española, que había jugado un estupendo partido en la isla de Perejil, frente al invasor, no hubo más éxitos.
En víspera de las elecciones del 2004, sufrió España un atentado, que se manipuló convenientemente para culpabilizar a Aznar y su política internacional. Cambio el gobierno, recayendo la responsabilidad e las acciones de Estado un dirigente político, cuyo bagaje de representación social, se limitaba a acudir a innumerables manifestaciones detrás de una pancarta, ya sea para pedir vivienda a los pobres, más reconocimiento social a los homosexuales o la regularización de cuantos inmigrantes, se encontraran en España, llegados de forma ilegal y con dudosas intenciones de permanencia.
Pero la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero, no supuso otra cosa que la materialización de cuantas locuras se le podían ocurrir a un dirigente sin cabeza y con las ideas en las nubes.
Leyes polémicas de matrimonios entre los homosexuales, ministerios nuevos de vivienda que dispararon los precios, economía en picado que sumerge a la población en la miseria…
Las grandes decisiones políticas a nivel internacional dieron un giro hacia el abismo, solidificando relaciones con países tercermundistas y opresores, cuya democracia está tan oscura como el panorama que se preveía para España.
En cuatro años de gobierno del socialista y progresista Zapatero, se desdibujaron las ganas de sentirse español. Al seleccionador nacional le dio por no convocar a Raúl.
Fue crear un ministerio de la vivienda para que no pararan de subir los precios de los pisos, fue ponerse a pensar en España y los estatutos separatistas de las Comunidades regionales afloraron con mayor éxito y con el beneplácito de un Gobierno que no merecía vestir la camiseta de la selección.
Le dio a ese Gobierno por hablar con los terroristas, por escuchar sus voces, pidiendo la rendición de España… como si de un partido de la selección española se tratara amañada y pactada la derrota, el resultado fue trágico: la Terminal T-4 de Barajas voló por los aires y murieron dos personas. Justo cuando la guerrilla y los disturbios callejeros aumentaban sin control ni represión en Vascongadas. Seguían muriendo de manos de los terroristas, hubo más atentados en vísperas de las elecciones. Algunos fallidos, pero todos sin contar con el mayor aplomo de aplastar las ansias separatistas de los delincuentes de ETA. El gobierno daba la impresión de estar rindiéndose. El banquillo de la selección no se movía mientras los delanteros no metían goles y los defensas fallaban estrepitosamente.
Llegaron elecciones en el 2008. Era la oportunidad de cambiar de seleccionador, de táctica de juego, de renovar jugadores y arengar al equipo hacia la victoria.
Era la oportunidad de que España recobrase su dignidad de campeona mundial, de potencia de primer orden.
El resultado de las elecciones dio la victoria al PSOE, apoyado por catalanes y vascos, los bastiones más frágiles de la unidad de España, Rodríguez Zapatero, o zapatones como le apodan al seleccionar español, eligió gobierno, pero no un gobierno reparador, restaurador y de beneficio para todos. Puso al frente de la diplomacia española a los mismos jugadores de la selección derrotada. Este ZaP, por ser contrario a PaZ, fue encontrado camino libre mientras la oposición, capaz en la legislatura anterior de poner contra las cuerdas al Gobierno en muchas de sus decisiones, como la implantación de la asignatura “Educación para la ciudadanía” totalmente contraria al derecho constitucional de los padres para educar a sus hijos, la oposición dormía aletargada viendo como sus más eficaces delanteros abandonaban el club, ante la imposibilidad de ser seleccionados.
Uno a uno cayeron, como las escamas del pez muerto, ante un giro de perspectivas que iba dando la oposición, ante un gobierno radical, que se mueve como pez en el agua, esta vez vivo. Era como si el equipo contrario se rindiera sin presentan batalla en el campo de juego, era como si todos los aficionados se resignaran a jugar con unos seleccionados, que a fuer de no ser los mejores, para este partido valía cualquiera.
Lo que le espera a la selección española sin Raúl es más de lo mismo, más derrotas, más desplantes, menos victorias, menos ratos agradables, menos orgullo de ser españoles y menos esperanzas de alcanzar la gloria. Exactamente lo mismo que ocurre con el Presidente que repite gobierno en las urnas: más terrorismo, más paro, peor economía, más persecución a los que piensan distinto, menos posibilidades de se grandes y alcanzar altos objetivos.
YA SOMOS UNO MÁS.
Hay alegría en La Vega cuando nace un niño. En este caso una niña. Se llama Julia Jiménez González y ha nacido el día 29 de noviembre en el hospital de Ávila, cuidad donde residen sus padres Luis José y Lidia.
La pequeña Julia, que pesó al necer 3,500 kgs, está `perfectamente de salud, es muy tranquila y proto vendrá a conocer el pueblo de su padre que es el suyo también.
Una estupenda noticia que cambia el cariz de la población, más acostumbrada a disminuir que a crecer.
Tere y Virginia
En homenaje a nuestro amigo Víctor, una foto de familia

Homenaje a nuestro amigo Fernando
HOMENAJE A NUESTRO AMIGO FERNANDO
Fernando Hernández, quien fuera entrenador del equipo de La Vega recibió un cariñoso homenaje por parte de todos sus discípulos, el sábado 11 de marzo.
La cita, que se mantuvo en secreto por los organizadores y participantes, para que sirviera de sorpresa al interesado, consistía en verse en el bar de la localidad sobre la una de la tarde, para que cuando Fernando bajara de su casa a tomar el aperitivo...
