DESAPARICIÓN DE NUESTRO PATRIMONIO
El patrimonio de Vega de Santa María ha venido sufriendo poco a poco y lo argo de la historia diversas mermas que pocas veces han sido denunciadas y reclamadas.
El robo que sufriera nuestra iglesia, donde no se pudo recuperar ningún objeto robado y sí otros que no correspondían y que de ninguna manera compensaron lo sustraído, vino a sumarse aquel expolio que se hiciera sobre el palacio siendo Gobernador Civil, Vaca de Osma que en una jugada maestra se llevara los escudos del Palacio a cambio de cemento para la pavimentación de la plaza. Nunca se revindicó aquellos escudos que hoy presuntamente aparecen en un chalet de su propiedad, cercana a la localidad abulense de La Colilla.
En el camino de la iglesia, formando parte del Via Crucis de piedra, existía la llamada Cruz Redonda, situada en el margen derecho de la carretera, alineada con las otras cruces. Se trataba de una cruz sobre una peana redonda de un metro y medio de diámetro, escalonada, donde los niños podían jugar, los mayores sentarse a descansar y los vegueros estar orgullosos de su existencia. Aquella Cruz desapareció sin dejar rastro, sin que nadie conozca su destino y paradero, permaneciendo sólo el dicho, cuando alguien desmejoraba por su última enfermedad de que “ya está cerca de la Cruz Redonda”.
Existía otra cruz con peana en lo alto del caminillo que conduce a la parte alta del municipio, cercano al lugar donde se dio el primer barreno para buscar el agua. También desapareció sin dejar rastro.
En el cruce de la ermitilla también había una peana de piedra, para albergar una cruz, justo donde ahora se levanta la caseta donde esperar el autobús, los viajeros. En frente, en Velayos había dos cruces sobre dos peanas. La peana de la Vega ha desaparecido, mientras que el Vía crucis de Velayos aparece completo, con tres peanas y tres cruces pues una es de nueva fábrica.
También recientemente, hace tres o cuatro años aproximadamente, unos jóvenes cargaron en una furgoneta una peana de piedra del paseo de la iglesia que formaba parte del Via Crucis, ante la impotencia de los paseantes que se dieron cuenta momentos después, del robo.
Poco a poco se ha ido deteriorando el más rico patrimonio artístico y cultural de nuestro municipio, sin que haya habido ningún movimiento serio de recuperación y aún nos cueste algún tiempo sacar a la luz el origen de estos bines y el destino que le han dado los usurpadores, pero es motivación suficiente el amor que tenemos a nuestro pueblo lo que nos empuja a recuperar lo que era nuestro y poner de manifiesto la grandeza que en otro tiempo tuvo y nadie ahora va a restar ni un ápice.
