LA MEMORIA HISTÓRICA
Nueve de nuestros vecinos cayeron víctimas de la represión franquista y otros cuantos murieron combatiendo en el frente. Unos posiblemente estés enterrados en los paredones del cementerio de Ávila, y otros fueron reconocidos colocando en la pared de la iglesia un recordatorio con sus nombres.
Nadie realizó en la Vega ningún sólo acto de protesta y fue el perdón y el olvido dentro del reconocimiento de las víctimas lo que ha marcado estos hechos.
Sin embargo en la vecina localidad de Pajares de Adaja, se han enganchado a la desvariada propuesta del juez Garzón y han pedido que se exhumen siete fusilados del Valle de los Caídos, para ello la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha reclamado al juez de la Audiencia Nacional que abra un nicho situado en el Valle de los Caídos en el que descansan los restos de siete vecinos de Pajares de Adaja que fueron fusilados en agosto de 1936 por la Falange y trasladados al Valle de los Caídos en marzo de 1959, unas semanas antes de su inauguración.
El promotor de la iniciativa, Fausto Canales, es hijo de uno de los asesinados, y miembro de la Asociación de Memoria Histórica de Valladolid.
Al parecer los hechos se remontan al 20 de agosto de 1936, día en el que un grupo de falangistas detuvo en la plaza de Pajares de Adaja a seis hombres y una mujer, en su mayoría jornaleros y miembros de la Casa del Pueblo, a los que montaron en una camioneta y, tras haber recorrido 20 kilómetros, los fusilaron en una cuneta de la vecina localidad de Aldeaseca.
Sus restos fueron recogidos por un hombre que los enterró en un pozo sin agua cercano y allí permanecieron casi 23 años, según consta en la denuncia de Canales. El 23 de marzo de 1959 fueron trasladados al Valle de los Caídos.
