La Revista de Vega de Santa María Noticias

DÍA DE DIFUNTOS

Imagen de la noticiaEl 1 y 2 de noviembre, nuestros antepasados han estado en la memoria de los vecinos de la Vega, en su recuerdo, en sus oraciones, cultos religiosos y la asistencia al cementerio se han realizado con la mente puesta en aquellos que nos dejaron y que nos ven desde arriba.

El cementerio de la Vega ha sido visitado por numerosa gente que recordó con oraciones a sus antepasados difuntos y los ramos, centros y coronas de flores han quedado sobre las lápidas como testimonio del recuerdo permanente.

Desde Madrid y otras localidades y capitales de provincia han acudido muchos de nuestros familiares para realizar la visita obligada al descanso de nuestros difuntos que no olvidamos.

Tras la última actuación del taller de empleo de limpieza del atrio, se ha descubierto un camino de piedra que da fe de que todo el suelo estaba pavimentado y que debiera rehabilitarse al completo.

La lapida de piedra del sacerdote de la localidad D. Justo Hacha Rovira, ha sido arrinconada en los laterales de la iglesia sin que se encuentre para ella un lugar preeminente y de devoción y respeto.

Las rocallas y los bancos instalados en el entorno del atrio dan un carácter demasiado civil y pagano a un espacio de recogimiento y devoción donde sólo tiene autoridad los representantes de la iglesia y se donde han intervenido las administraciones civiles con dudoso permiso, mientras tanto las goteras de la nave de la iglesia permanecen olvidadas y alejadas de la acción de los responsables.

Como el día de difuntos debe hacernos reflexionar sobre la llegada de la muerte, bien está este soneto de Antonio Ros de Olano que lleva por título

No hay bien ni mal que cien años dure

El corazón es péndulo que advierte,

golpe tras golpe, en una misma herida,

¡cuán próxima a la muerte anda la vida!

¡Cuán cerca de la vida está la muerte!

Las empuja el dolor hasta la inerte

tumba, que en nuestra senda está escondida,

¡a tan serena sombra, que convida

a redimir muriendo nuestra suerte!...

Mas el dolor no mata en un instante,

como la fiera daga; y la asemeja

porque se clava con seguro tino:

Y así en el seno, el péndulo oscilante,

golpe tras golpe advierte al que se queja

que va la vida andando su camino.

 

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